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lunes, 11 de abril de 2016

PINTURA GÓTICA FLAMENCA: JAN VAN EYCK (1390?-1441)



JAN VAN EYCK (nacido antes de 1395, Maaseyck, Limburgo, 1441, Brujas). Se trata del pintor más innovador y famoso del estilo Gótico Flamenco del siglo XV junto conRoger Van der Weyden. No conocemos bien sus orígenes pero sí conocemos bien el desarrollo de su carrera. Probablemente aprendiera de la mano del Maestro de Flémalle, como también lo hizo Van del Weyden. Empezó su carrera trabajando con su hermanoHubert.

Entre 1422 y 1424 estuvo empleado en la corte de Juan de Baviera, Conde de Holanda, en La Haya. En 1425 fue nombrado pintor de corte y ayuda de cámara del duque Felipe el Bueno de Borgoña. Recibió encargos que no se limitaban a la pintura, realizó un viaje a España y Portugal (1428-1429) que culminaron con el matrimonio de Felipe con Isabel de Portugal en 1430. Entre 1432 y 1433 se traslada a Brujas donde realizará la mayor parte de su trabajo.
  
 
Trabaja en óleo y suele barnizar sus cuadros. Algunos consideran que es el inventor del óleo, lo que sabemos que es falso, pero no cabe duda de que perfeccionó la técnica. El óleo le permite ser detallista, realista en las formas, luz, volumen, etc. Se muestra como maestro a la hora de realizar veladuras, metal, telas, cristal,…

Fue enterrado en julio de 1441.


Díptico” (1420-1425, Metropolitan Museum of Art, Nueva York). Su atribución a Jan Van Eyck es discutida. Las dos hojas representan respectivamente la Crucifixión y el Juicio Final. Se trata de las hojas laterales de un tríptico cuya hoja central está perdida. El cuidado en los detalles lo identifican con Van Eyck. En el marco aparecen anotaciones del libro de Isaías, el Deuteronomio y el Apocalipsis.




Madonna en una Iglesia” (1425, Staatliche Museen, Berlín). La composición asimétrica nos indica que se trata de la hoja izquierda de un díptico. Hay copias contemporáneas que nos indican que así era.




Estigmatización de San Francisco” (1428-1429, Philadelphia Museum of Art, Filadelfia, USA). Es probable que realizara esta pequeña tabla durante su viaje a España en 1428-1429. Hay una copia posterior (1450) de él en la Galleria Sabauda de Turín.




El hombre del anillo” (1430, Romanian National Museum, Bucarest). Se atribuye a Jan Van Eyck a pesar de que en la esquina superior izquierda aparece una firma de Durero que es falsa.




Retrato del Cardenal Niccolò Albergati” (1431-1432, Kunsthistorisches Museum, Viena). Albergati era un monje cartujo de Bolonia que se convirtió en Obispo de esta ciudad en 1417 y en cardenal en 1426. En 1431 el Papa Martín V lo envió a Borgoña para mediar entre el rey de Inglaterra, el rey de Francia y el Duque de Borgoña. Felipe el Bueno encargó a Jan Van Eyck pintar su retrato. Durante su corta estancia el pintor solo pudo hacer una serie de bocetos, realizando el retrato más tarde.




Retrato de hombre joven (Timoteo)” (1432, National Gallery, Londres). Muestra a un hombre representado en tres cuartos, de unos 30 años, ligeramente volteado hacia la izquierda y sobre un fondo oscuro. Lleva un turbante muy a la moda que deja caer una bufanda lateral en tonos verdes, sobre un traje rojo, lo que agudiza el contraste de color. Apoya sus manos sobre una balconada y sostiene un rollo de papel. La identidad del personaje es una incógnita, aunque la inscripción nos hace creer que se trata de alguien llamado Timoteo, nombre que no se usaba en los Países Bajos antes de la Reforma, por lo que se cree que puede tratarse del retrato del personaje del Nuevo Testamento a quien San Pablo dirige dos de sus cartas. Pero esto choca con la inscripción que aparece en el parapeto: LEAL SOUVENIR (recuerdo leal), que parece dirigido a un personaje vivo aunque parezca un epitafio.




Políptico del Cordero Místico” o “Retablo de Gante” (1432, Catedral de San Bavón, Gante) Realizado junto con su hermano Hubert que falleció antes de terminarlo. VER ENTRADA PROPIA PRESIONANDO AQUÍ.

El Hombre del Turbante” (1433, National Gallery, Londres). Se trata de un retrato realizado siguiendo un modelo del Maestro de Flémalle, aunque con los toques particulares de Van Eyck. El conjunto hace que pensemos que Van Eyck da más importancia a la realización del turbante que al rostro del hombre. El gran paño rojo recogido sobre la cabeza del hombre anónimo muestra tal detallismo que se piensa que el pintor lo copió de un modelo realizado sobre un caballete, al estilo de cómo se realizaban las naturalezas muertas. La utilización del óleo en lugar de la témpera ayuda para que el colorido destaque más por su brillo y viveza.




El rosto del hombre queda sumergido en el imponente turbante, al igual que en el resto de retratos de Eyck nos lo muestra impasible, pero con gran fuerza. Su mentón rígido destaca sobre el suave visón del cuello, pero su mirada fija y desafiante al espectador asusta, especialmente por tener el ojo izquierdo ligeramente inyectado en sangre.




El Matrimonio Arnolfini” (1434, National Gallery, Londres). Tabla cumbre en la obra de Jan Van Eyck, es una de las pinturas magistrales de su época. Cuajada de simbolismo, nos muestra el profundo sentido del matrimonio y su carácter trascendental. Los representados son Giovanni Arnolfini, banquero italiano, y su esposa Giovanna Cenami, que aparecen de pie en el centro de su alcoba, de la mano y de cara al espectador. Las figuras aparecen vestidas con ropajes pesados y abrigados lo que nos indica que no es verano, a pesar de la luz que entra por la ventana que se abre a un jardín con cerezos cuajados de fruta. La luz entra lateralmente en la estancia iluminándola parcialmente y de esta manera el autor juega con luces y sombras.




Detalle de Giovanna Cenami, esposa de Giovanni Arnolfini. Su manera de sujetar el manto sobre su vientre es interpretado por muchos como que estaba en estado de buena esperanza, lo que también es considerado como una de las finalidades del matrimonio cristiano: la procreación.




Una de las características principales de esta pintura es la carga de simbolismo que llena el conjunto. Las naranjas que aparecen en el mueble bajo la ventana son símbolo de la inocencia anterior a la caída en el pecado original. La vela encendida en la lámpara que hay sobre ellos simboliza el ojo de Dios, pero también puede significar la luz del matrimonio. El pequeño perro simboliza la fidelidad y el amor matrimonial. La cama matrimonial cubierta por un cubrecama rojo simboliza la unión física entre hombre y mujer que es esencial para la perfecta unión en el matrimonio cristiano.




A pesar de que toda esta carga simbólica es importante, quedan en un segundo plano frente a lo que parece un elemento central en la pintura, que es el espejo. En él se refleja la pareja de espaldas, pero frente a ellos aparecen dos figuras que hacen de testigos de esta unión matrimonial. Se trata del pintor y junto a él aparece otro personaje. Al ser un espejo convexo recoge el conjunto de elementos de la habitación así como del jardín, incluyendo algunas cosas que de otra manera no podrían aparecer desde el punto de vista del autor. Se trata de mostrar la totalidad de la obra en una pequeña parte de ella: un cuadro dentro de otro cuadro. El detalle nos muestra la firma de Van Eyck que aparece entre el espejo y la lámpara “Jan Van Eyck estuvo aquí, 1434”, lo que algunos interpretan como que fue testigo del matrimonio, aunque es más factible que se trate únicamente de la manera de expresar que él es el autor de la tabla.




Sin conocer las técnicas de la perspectiva, Van Eyck la aplica de forma intuitiva mediante el diseño rectangular de la habitación y la utilización del espejo que abre nuevas posibilidades de estudio del espacio. En el estudio de la perspectiva lineal utiliza las líneas de las baldosas del suelo, mientras que el espejo le permite realizar un primitivo aunque no perfecto estudio de la perspectiva aérea.




La mano derecha de la mujer que se dirige hacia el esposo está abierta de cara al espectador. Van Eyck puso un especial interés en realizarla así, de manera que sacrifica la realización del brazo de su esposo, que parece anormalmente corto. La interpretación de este gesto también es debatida, para algunos simboliza la mujer como mano izquierda del hombre, para otros simplemente el gesto de profunda unión que conlleva el matrimonio.




También los zuecos o sandalias que aparecen en la parte inferior izquierda de la representación tienen carga simbólica, para algunos se trata de un gesto de quitarse el calzado al estar en un lugar sagrado: el matrimonio. También se trata de un típico regalo de bodas de la época.




Virgen con el Niño leyendo” (1434, National Gallery of Victoria, Melbourne). La inscripción en la parte superior izquierda de la pared pone: “COMPLETU ANO D MCCCCXXXIIII P JOHEM DE EYC BRVGIS” y el lema del artista a la derecha: “ALS IXH XAN”. A pesar de todo la atribución al artista es dudosa.




Boceto del retrato del Cardenal Niccolò Albergati” (1435, Kupferstichkabinett, Dresde, Alemania). Se trata de uno de los bocetos que realizó el propio Van Eyck para el retrato de un hombre erróneamente identificado con el Cardenal Albergati, aunque se siga manteniendo esta identificación, la pintura definitiva se encuentra en el Kunsthistorisches Museum de Viena . Es un documento excepcional dado que la mayoría de los dibujos previos realizados para las obras se han perdido. Realizado sobre papel, la técnica nos muestra que sobre él colocaban una capa suave de pintura de tonos pálidos de la que resultaba una superficie rugosa sobre la que pintaban el boceto en lápiz, resaltando los contornos con un lápiz de punta de plata que marcaba una línea gris indeleble. En la base hay anotaciones que indican el color a utilizar en el rostro y el cabello. Este tipo de boceto no nos suele llegar ya que se trata de obras muy trabajadas, que van de mano en mano cuando se realiza la tabla definitiva, en ocasiones se regalan a los colaboradores o a otros pintores y al final acababan tan deteriorados que eran desechados. Durero será el primer pintor interesado en guardar los bocetos de su maestro Martin Schongauer, iniciando una tradición que algunos imitarán.




Virgen del Canciller Rolin” (1435, Museo de Louvre, París). El donante de esta obra es Nicolas Rolin, durante cuarenta años fue Canciller de Borgoña y Brabante, uno de los personajes más influyente de la corte de los Duques de Borgoña y mano derecha de Felipe el Bueno. Fundó el Hospital de Beaune para el que Roger Van der Weyden realizó su famoso “Juicio Final”. La escena se desarrolla en una sala porticada (loggia) que parece la de un palacio italiano que se abre en profundidad permitiendo el estudio de la perspectiva y los detalles. Rolín viste un abrigo de brocado de oro con el cuello y mangas de visón, aparece de rodillas a la izquierda de la representación observando a la Virgen y el Niño que se encuentran sentados a la derecha. Sobre el reclinatorio tiene abierto el “Libro de las Horas”. A la derecha la figura de María, sentada con el niño desnudo sobre su regazo. Lleva un manto rojo, símbolo de la pasión y el sufrimiento mientras que un ángel sujeta una corona que va a depositar sobre su cabeza.




El tamaño de los tres arcos del fondo es desproporcionado con respecto a lo que le rodea. Se abren a un jardín con rosas y lilas que simbolizan las virtudes de María. Al fondo de este jardín aparecen las figuras de una pareja que se asoma al río por un mirador almenado, lo que nos indica que el edificio es un castillo. Junto a ellos dos pavos reales que tienen una doble simbología, la de la inmortalidad pero también la del orgullo. En el fondo se abre un paisaje urbano magnífico y un horizonte campestre. La línea central la forma un río en cuyo cauce hay una isla y con una notable actividad portuaria. Detrás de la figura de Rolin se abre la zona más deprimida de la ciudad, mientras que tras la imagen de María encontramos la zona más rica, con una magnífica iglesia gótica a la que parecen dirigirse todos los habitantes. Al fondo el paisaje se cierra con unas montañas nevadas.




El niño aparece desnudo y portando el símbolo de poder de soberano del Universo. Sus rasgos son los de un niño nacido en el norte de Europa y su mirada algo inexpresiva y su mano derecha en el gesto de bendición se dirigen hacia el canciller que frente a Él se encuentra en adoración.




El Canciller Rolin tenía una marcada personalidad e inteligencia. Cuando se realizó esta obra ya tenía más de sesenta años, y a pesar de las arrugas muestra una fuerza y energía propias de uno de los hombres más poderosos de Europa.




Retrato de hombre con flor” (1435, Staatliche Museen, Berlín). No es seguro que se trate de una obra de Van Eyck. Se trata de un hombre desconocido que lleva la medalla de la Orden de san Antonio fundada por Alberto de Baviera, conde de Hainaut.




La Anunciación” (1435, National Gallery of Art, Washington). Otra de las pequeñas obras maestras de Van Eyck, llena de detalle y colorido. En el interior de una Iglesia gótica se desarrolla este episodio del Nuevo Testamento. Rodeada de escenas que evocan el Antiguo testamento (David y Goliat, Sansón destruyendo el templo de los filisteos) en los capiteles, la alfombra y los tondos, la Virgen recibe el anuncio de su concepción virginal de boca de san Gabriel. Símbolo de su pureza: las flores. Sobre ella el Espíritu Santo de Dios. El ángel muestra una ligera sonrisa propia de muchas representaciones bajomedievales.




Retrato de Baudouin de Lannoy” (1435, Staatliche Museen, Berlín). Se trata de uno de los personajes importantes de la Corte de Felipe el Bueno, miembro del Toisón de Oro. Tiene un rostro tosco, ordinario, pero su vestimenta y el collar con el Toisón nos muestra su pertenencia a las clases dirigentes. Van Eyck nos retrata aquí a un personaje duro y poderoso.




Retrato de Giovanni Arnolfini” (1435, Staatliche Museen, Berlín). La datación no es conocida pero se considera que debe ser cercana a la del retrato que realizó al mismo personaje con su esposa. Arnolfini lleva un turbante al estilo italiano que se enroscaba en la cabeza haciéndolo girar sobre un eje de madera, tal y como lo representan también artistas como Piero de la Francesca y Paolo Ucello.




“Retrato de Jan de Leeuw” (1436, Kunsthistorisches Museum, Viena). Se trata de uno de los miembros destacados del Gremio de trabajadores del oro en Brujas.




Virgen de la Leche entronizada” o “La Madonna de Lucca” (1436, Städelsches Kunstinstitut, Frankfurt). Llamada así porque perteneció a Carlo Luigi, Príncipe de Lucca. Se trata de una Virgen de la Leche, tan común en el arte Flamenco.




La Virgen de Van der Paele” (1436, Groeninge Museum, Brujas). Es la segunda obra más grande del artista después del Altar de Gante o la Adoración del Cordero. Su tratamiento del volumen, el espacio y las luces y sombras es tan realista que nos muestra la maestría del pintor en su época de madurez. Parte de su técnica tiene mucho en común con el Quatroccentismo italiano, lo que nos indica que no debió ser desconocido para él. Sigue un esquema parecido al de la “Virgen del Canciller Rolin”, haciendo cercano al donante la imagen de una visión que dice tuvo: la Virgen y el Niño. El conjunto se representa en la Colegiata de san Donato en Brujas, lugar real en el que San Jorge a la derecha y san Donato a la izquierda presentan al canónigo Van der Paele a la Virgen y al Niño. La obra nos permite ver la zona del coro de la iglesia, hoy destruido, que es donde muchos piensan que debió situarse esta pintura. De esta manera Van der Paele trata de mostrar al mundo la realidad de su visión en el lugar exacto en que tuvo lugar. Esta pintura influirá poderosamente en Hans Holbein.




La Virgen con el Niño se encuentran en el centro de la representación de los dos poderes terrenales: el de la guerra representado por San Jorge a la derecha y san Donato que representa al poder de la Iglesia a la izquierda.




En las manos de la Virgen un ramo de flores, mientras que el niño sostiene un loro, son reflejos del Paraíso. Los dos observan al canónigo que medita sobre esta visión sosteniendo sus gafas y un libro de oraciones.




Lo más destacado del conjunto es el realismo y el detalle con el que Van Eyck llena la pintura: los brocados, las sedas y las pieles, así como los detalles de las esculturas que decoran el trono y los capiteles con temática de la Historia de la Salvación. Sobre los reposa-manos del trono vemos la escena de Caín y Abel (el pecado) y debajo Adán; y Sansón venciendo al león (el poder de la fe) y debajo Eva. En los capiteles la historia del Sacrificio de Isaac (Dios envía a su propio hijo como sacrificio para redimir al mundo).




El rostro del anciano canónigo es una obra maestra del estudio físico y psicológico en el retrato, del que el artista es precursor. Muestra a un hombre poderoso pero apocado frente al poder de aquellos a los que observa con reverencia.




Díptico de la Anunciación” (1436, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid). Se trata de dos hojas de un díptico realizadas en grisalla. La hoja izquierda muestra al Arcángel san Gabriel.




La hoja derecha muestra a la Virgen y al Espíritu Santo.




Tríptico de Dresde” (1437, Gemäldegalerie, Dresde). Nos ha llegado en su marco original. La tabla de la izquierda muestra al donante con el Arcángel San Miguel. La hoja Izquierda muestra a Santa Catalina.




La tabla central representa a la Virgen entronizada con el niño en una iglesia gótica y bajo palio, resaltando el honor.




El reverso de las hojas muestra la Anunciación en grisalla.




Santa Bárbara” (1437, Koninklijk Museum voor Schone Kunsten, Amberes). Se trata de una pintura inusual para la época, muchos expertos tratan de explicar si se trata de una grisalla, de una obra inconclusa o de una obra acabada. Sobre un fondo de tonos amarillentos y azules realizados a lápiz realiza la figura de la santa con pincel. El marco es de mármol y lleva inscrito el nombre del autor y la fecha, 1437. Santa Bárbara aparece en oración con la palma del martirio en la mano, sentada frente a un edificio gótico en construcción.




Retrato de Margareta van Eyck” (1439, Groeninge Museum, Brujas). Retrato de pequeñas dimensiones de la esposa del pintor. Sin cuidar especialmente las proporciones, da una gran relevancia al rostro enmarcándolo en el tocado blanco. Este retrato marcó de tal manera a los pintores posteriores a Jan Van Eyck, que lo mantuvieron oculto en la Corporación de Pintores hasta la Revolución Francesa. Se ignora cómo pudo llegar hasta allí, ya que el artista nunca fue miembro del gremio y probablemente realizara este retrato para uso particular, como regalo de cumpleaños para su esposa que colocó la inscripción “mi esposo Johannes terminó este retrato el 15 de junio de 1439, mi edad es treinta y tres años” y añadió el lema en griego del artista “als ikh kan” (a lo mejor de mi capacidad) que es probablemente un anagrama de su nombre.




Virgen y el Niño en una fuente” (1439, Koninklijk Museum voor Schone Kunsten, Amberes). La tabla está firmada y fechada con una inscripción “ IOHES DE EYCK ME FECIT CPLEVIT ANO 1439”, aunque está debe ser la fecha de finalización enmarque, que es donde aparece la inscripción, ya que la obra parece anterior, entre 1425 y 1430. La manera en que el artista representa a María y el niño es propia de época Bajo-medieval. Mantiene la simbología propia de la Virgen, como la fuente y las flores que indican concepción virginal y pureza. Los ángeles sustentan una tela de brocado que simboliza el honor. También utiliza los colores rojo y azul de pasión y gloria.




San Jerónimo” (1442, Detroit Institute of Art, Detroit, USA), iniciado poco antes de su muerte, fue terminado por los trabajadores de su taller. Se trata del Cardenal Niccolò Albergati que aparece representado como san jerónimo, tal como se puede leer en la inscripción sobre la mesa.

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